domingo, 16 de agosto de 2015

Año y medio es lo que ha aguantado la carrera de Michael Sam tras declarar su homosexualidad. Premiado como mejor defensa de la conferencia SEC universitaria en 2013, un futuro prometedor en la NFL parecía inevitable.

En febrero de 2014, en cambio, Sam se convirtió en la principal noticia de los medios estadounidenses al convertirse en el primer jugador de fútbol americano abiertamente gay. La decisión, sin duda valiente, fue cuestionada: o lograba ser una fuerza positiva para combatir la cultura homófoba dentro de los vestuarios de la NFL, o poco a poco sería apartado y perdería la batalla.

Esto último, por desgracia, ha sido lo que ha sucedido. Aunque no hayan salido a la luz incidentes discriminatorios ante Sam, se sabe que el jugador no pudo con la presión y, de ahí, que cite su “salud mental” como principal motivo por dejar el fútbol americano. “Estos doce meses han sido muy difíciles para mí, hasta tal punto que llegué a temer por mi bienestar mental”, declaró el jugador a través de su Twitter.




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