Año y medio es lo que ha aguantado la carrera de Michael Sam
tras declarar su homosexualidad. Premiado como mejor defensa de la
conferencia SEC universitaria en 2013, un futuro prometedor en la NFL
parecía inevitable.
En febrero de 2014, en cambio, Sam se convirtió en la principal noticia de los medios estadounidenses al convertirse en el primer jugador de fútbol americano abiertamente gay.
La decisión, sin duda valiente, fue cuestionada: o lograba ser una
fuerza positiva para combatir la cultura homófoba dentro de los
vestuarios de la NFL, o poco a poco sería apartado y perdería la
batalla.
Esto último, por desgracia, ha sido lo que ha sucedido. Aunque no hayan salido a la luz incidentes discriminatorios ante Sam, se
sabe que el jugador no pudo con la presión y, de ahí, que cite su
“salud mental” como principal motivo por dejar el fútbol americano.
“Estos doce meses han sido muy difíciles para mí, hasta tal punto que
llegué a temer por mi bienestar mental”, declaró el jugador a través de
su Twitter.

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